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El síndrome del ‘boreout’ o cómo ir a trabajar no es garantía de productividad

"El trabajo puede ser una gran motivación para la gente, si es que se disfruta; cuando no, el bienestar se ve afectado"
Las actividades laborales tienen implicaciones en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Por ello, el trabajo puede ser una gran motivación para la gente, si es que se disfruta; cuando no, el bienestar se ve afectado. Uno de los factores que más impacto ha tenido en la productividad en los últimos años es el síndrome del “boreout” (no confundir con el “burnout”), un cuadro de síntomas que ocurren por el aburrimiento en el trabajo.

El buen funcionamiento laboral es derivado de muchas causas: el ambiente de trabajo, por ejemplo, o la capacitación que el empleado recibe, sin embargo un factor esencial es la salud, tanto física como emocional, ya que en ella inciden afectaciones que incluso consideramos normales, como el estrés, y por supuesto, el “síndrome del boreout”.
Conectado a lo que compartíamos hace unas semanas sobre el presentismo laboral, el boreout es un fenómeno complejo que es consecuencia de causantes diversos como: tareas repetitivas y monótonas, la sobrecapacitación del trabajador (o en general, errores al momento del reclutamiento), poca opción de promoción dentro de la empresa o falta de liderazgo por parte de sus superiores. Más allá del “aburrimiento”, lo importante es saber cómo estar largas horas de trabajo sin “hacer nada” puede causar serios problemas de salud.

De acuerdo con un estudio publicado en el portal Salary.com, el 15% de los empleados de oficinas sufren este síndrome, además de que el 80% mencionó no se sentirse involucrado con los logros de la empresa. Claramente, las consecuencias son delicadas, y van desde descenso del rendimiento, una actitud negativa, hasta mayor fatiga, cansancio y deterioro de su salud física y psicológica. El mayor factor de riesgo que existe en nuestro país: las largas jornadas de trabajo. De los miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), México es el país donde más horas trabaja una persona al año, con un promedio de 2,257 horas, por arriba de la media internacional de 1,759. No solo hay que tomar en cuenta el tiempo en el que el trabajador se encuentra laborando, sino también su estilo de vida externo a las horas laborales, ya que éste también influye en su bienestar físico y emocional.
"Más allá del “aburrimiento”, lo importante es saber cómo estar largas horas de trabajo sin “hacer nada” puede causar serios problemas de salud."
La prevención sería la mejor alternativa a este fenómeno, por ejemplo: definir claramente el rol del empleado, mejorar las redes de comunicación interna, flexibilizar los horarios, definir acciones que motiven al personal como establecer reconocimiento ante logros alcanzados, o visibilizar las opciones para la promoción en los puestos de trabajo.

En Occupational Health confiamos plenamente en que la instauración de programas integrales de salud -que incluyan mejoras en la salud física como en la salud emocional- juegan un papel trascendental en la cultura organizacional de las empresas. Conozca cómo podemos trabajar en conjunto.

Obtenido de:
https://www.entrepreneur.com/article/286429