Consejos para dejar de comerse las uñas
mayo 9, 2017
El secreto: tomar café
mayo 17, 2017

¿Qué hacer si conoce a alguien que sufre cyberbullying?

Éstas son algunas de las preguntas que han hecho de este tema tan complejo, y es que pocos, incluyendo adultos, entendemos lo que es realmente el acoso. Cuando lo leemos en las noticias, lo vemos en los programas de gobierno, o es referido en alguna escena de una serie, lo vemos como algo completamente ajeno, tan lejano. Pensamos ingenuamente que nosotros y nuestros seres queridos están exentos de aquel mal de sonido tan comercial.
"Al ser el acoso una enfermedad - social - su pronta identificación e intervención resultan fundamentales en la prevención de trastornos psicosociales graves en las víctimas"
Pensamos que estamos exentos de encontrarnos con una persona que sea capaz de mostrar conversaciones privadas a terceros, de subir fotos nuestras para ridiculizarnos, de crear grupos de Whatsapp excluyendo a ciertos miembros de manera evidente para hacernos sentir incluídos, de publicar comentarios irónicos en alguna publicación que hicimos orgullosamente, de tomar fotos nuestras de manera improvisada y sin autorización, de llamarnos con algún apodo que nos moleste, de pedirnos explicaciones públicamente, de utilizar nuestra última hora de conexión para reprocharnos el no haberles contestado, de agregarnos a grupos dentro de los cuales hemos confesado no sentirnos cómodos, de compartir espontáneamente un secreto nuestro en cualquier plataforma, de utilizar la cuenta de alguien más para seguir teniendo acceso a nuestra información, de invalidarnos de paranoicos o exagerados, de burlarse de nuestros sentimientos o nuestra soledad, de despertarnos ardor en el estómago con cada notificación que recibiéramos en el celular, de hacernos dejar de querer salir con compañeros o ir a nuestro trabajo/escuela, de hacernos tener miedo de encontrarnos a algún conocido en la calle, de hacernos bajar nuestro rendimiento laboral o escolar, de hacernos tener peleas familiares, de hacernos buscar orientación psicológica, de hacernos caer en situaciones sociales de riesgo, de hacernos caer en depresión o en alguna adicción, de hacernos perder la esperanza en la vida, de hacernos considerar el suicidio.

¿Seguimos pensando que estamos exentos? La primera parte de estas suposiciones sonaba menos lejano ¿no? Sonaba a algún conocido ¿A nosotros mismos? El desarrollo del acoso lamentablemente es así de sublime, y el paso del tiempo parece solo enredar más a la víctima.

Al ser el acoso una enfermedad - social - su pronta identificación e intervención resultan fundamentales en la prevención de trastornos psicosociales graves en las víctimas. Por lo que no tomarlo como juego en conversaciones familiares, puede significar la confianza necesaria para que aquel que llegara a verse envuelto en esta enfermedad lo expresara sin miedo, y así pudiera intervenirse de manera directa.

Los niños y los jóvenes resultan ser más propensos a verse envueltos en estas situaciones debido a su tendencia generacional tecnológica de compartir absolutamente todo lo que hacen durante el día, todo lo que piensan, todas sus aspiraciones, lo cual más allá de generarles recuerdos y manifestar su libertad de expresión, como ellos orgullosamente lo defienden, genera una base de datos que los corporativos usarán para calibrar su definición de mercados, y que otros potencialmente podrían usar para invalidarlos en cualquier ambiente social: escolar, laboral, político, etc.

Si cree que alguno de sus seres queridos podría estar envuelto en relaciones manipulativas, de chantaje, extorsión, abuso, violencia psicológica, resumidos en acoso o bullying/burn-out, ya sea on –line u off-line, le hacemos las siguientes recomendaciones: Hable del tema con la víctima y argumente su perspectiva con ejemplos de conducta del victimario.

Escuche a la víctima, repita lo que dice. No intente trivializar la situación. Si la persona siente que es lo más importante del planeta, así debe de sentir que usted lo está tomando.

Pregunte a cuántas personas le ha hablado del tema y en caso de ser familiar, hable con éste posteriormente para pedirle absoluta discreción. En caso de ser un externo, haga entender a la víctima que no deberá dar más información.

Haga entender a la víctima la importancia de moverse con discreción en la denuncia de este tema aunque sea solo una afirmación en contra del victimario, por lo que únicamente deberá ser discutido con relaciones de extrema confianza, de preferencia de carácter familiar parental o tutelar, y siempre con mayores de edad.

Elimine la fuente del acoso. En caso de ser internet, no elimine la cuenta o bloquee al acosador, pero sí elimine la aplicación de Facebook, Instagram, Twitter, Snapchat y deje de publicar del todo. Sugiera crear un nuevo perfil sin agregar aún a nadie en donde siga posteando su día a día. Esto con la intención de que la persona siga generando “su historia” o “sus recuerdos”, y así no sienta una súbita represión de su libertad de expresión. Además, dependiendo de la forma de resolución del conflicto, la víctima probablemente podrá ir añadiendo posteriormente ese contenido a su perfil antiguo y así la situación no marque un antes y un después. Esto ayudará en el futuro a la superación de la etapa, al ayudar a recordar a la víctima de momentos buenos a pesar de la situación, lo cual resulta difícil por el efecto de la memoria del estado de ánimo, de acuerdo a Schachter y Hihlstrom (1989), según Baron y Byrne (2005).

Mantenga aplicaciones de mensajería instantánea abiertas para no perder el hábito de socializar, sin embargo aconseje no contestar, ni abrir las conversaciones del victimario nunca. Es fácil caer en el chantaje, la intimidación, la extorsión, la corrupción, u otras múltiples formas de manipulación. Si lo enfrenta, dé la misma excusa planteada anteriormente como con los amigos. No acceda a la insistencia. En caso de implicar violencia verbal grave, mantener estos mensajes es necesario en caso de requerir tomar acción legal.

Recomiende no salir de los grupos en donde esté el victimario, sin embargo no contestar directamente a intentos de comunicación de éste. El victimario intentará comunicarse a través de los demás, a lo que la respuesta invariablemente deberá ser “no me es posible hablar con él/ella ni tampoco sobre él/ella y lamentablemente no puedo decir por qué en este momento”. Si se encuentra en una relación de subordinación laboral, pida a sus compañeros que lo pongan al corriente sin dar más explicaciones, excusándose con que “no es el momento”. En los grupos de amigos, siga comportándose de manera regular con los demás en conversaciones privadas aparte. Evite participar en el grupo en línea.

Asegúrese de que la víctima sigue participando en su vida social regular, a pesar de no asistir a reuniones que involucre el uso de propiedad privada del victimario, y lo cual pueda generar relaciones forzadas por deuda. Fuera de eso, intente que la víctima salga con los demás. Explíquele que con la toma de fotografías con sus otros amigos, así como su exposición en redes sociales, no se corre ningún riesgo mientras las aplicaciones sigan eliminadas y no sean publicadas directamente por la víctima. Esto para disminuir la sensación de paranoia.

Disminuya gradualmente el hábito. Parece que es como una adicción. Intentar cortarlo de tajo, puede resultar contraproducente. Identifique cuántas veces lo hace a la semana, baje a 3, luego a dos la siguiente semana y así hasta llegar a 0.

Poco a poco, el victimario entenderá la poca influencia que tiene sobre la víctima y será forzado ante la completa imposibilidad de interaccionar con la víctima a disminuir el acoso. En caso de repercusiones graves, este será el momento en el que, con todas las pruebas en mano, será denunciado dentro de la institución o a nivel legal. Así, solo bajo la supervisión de una autoridad o representante legal, la víctima podrá acceder a hablar con y sobre el victimario. La noticia correrá por sí sola y cuando llegue a los compañeros o amigos, la excusa de no haber confiado deberá ser “se necesitaba discreción”.

Occupational Health, la salud de sus colaboradores en manos de expertos.

Obtenido de:
Baron, R.A. y Byrne, D. (2005) Psicología Social. 10ª Edición. España: Pearson Educación S.A.